
Me encanta Shrek, he visto las tres películas ¨n¨ cantidad de veces. Y cada vez que puedo, las vuelvo a ver.
Y creo que los personajes de la película son buena fuente para conversar un poco de la medición de competencias y los instrumentos a desarrollar.
Y creo que los personajes de la película son buena fuente para conversar un poco de la medición de competencias y los instrumentos a desarrollar.
Un amigo me dijo que era como loco, porque un ogro, un burro y un gato mafioso en nada ayudan al tema que me atañe. Pero creo precisamente que esa diversidad de personalidades es el marco propicio para escudriñar un poco en el desarrollo de un instrumento de medición de competencias en la gestión de RRHH.
El desarrollo de un instrumento de medición no es tarea fácil. Cada uno de nosotros tiene un bagaje de información, emociones, sentimientos que cargamos en la maleta desde nuestro nacimiento y otras tantas que le hemos ido aditivando al transcurrir de los años. Así, la percepción de los demás y de cada uno tendrá un grado de influencia de ese bagaje y de lo que hemos evolucionado en el campo de la observación, análisis; en la capacidad de descifrar el comportamiento de los otros, las reacciones, las actitudes.
Los indicadores que se diseñen para la medición de competencias deben ser sumamente objetivos, precisos, no redundantes (es fácil caer en la redundancia). Como todo indicador, la escala de medición que establezcamos debe reflejarnos una correcta evaluación, debe ser clara y no generar ambigüedad en la decisión del valor final. La validación que se realice del instrumento nos suministrará la confiabilidad requerida para el análisis de los resultados y las acciones a seguir en el plan de desarrollo. Recordemos que se busca cuantificar variables psicológicas, comportamientos.
Regresando a Sherk, imagino el uso de la herramienta de medición desarrollada en la competencia que ya definimos anteriormente de Trabajo en Equipo. A priori, ninguno de los personajes sería el aspirante ideal para un cargo; analicemos. Shrek, el ogro malhumorado, antisocial, relegado por el temor que sienten hacia él y utiliza de escudo esta condición para continuar con su aislamiento. El burro, un solitario excesivamente socializador, insistente, agobiante, parlanchín. El gato, mafioso, interesado, truhán, bandido. El resto de los personajes, tan disímiles como ellos mismos: Pinocho, la galleta, los ratones ciegos. Por supuesto, estas características son bastante extremas, pero justamente nos recuerdan las diferencias que existen en las personas.
Si nos dejamos llevar por las apariencias, nadie apostaría un centavo por los tres personajes referidos; probablemente a primera vista nos rendiremos a los pies del Príncipe Encantador.
Como el objetivo es indagar sobre las competencias subyacentes y potencialidades, el instrumento debe contar con la validez y confiabilidad para evidenciarnos la presencia de la competencia o el grado de desarrollo en la persona y dejar a un lado las percepciones y conclusiones apresuradas.
Evaluando con el instrumento desarrollado para la competencia Trabajo en equipo, observamos en el grupo que están motivados a trabajar en equipo (por supuesto atravesaron todas las situaciones propias de la conformación, aceptación y estabilización de un equipo), proponen ideas para resolver los problemas, están orientados a alcanzar la meta del objetivo planteado, se detectan las necesidades de los integrantes y se prestan apoyo, identifican destrezas y delegan funciones, abandonan su ¨yo¨ por lo que establecieron como prioritario en el equipo.
En la secuencia de las tres películas los personajes que he referido han ido evolucionando, han moldeado sus caracteres, se han desarrollado, se han aceptado y han trabajado en sus brechas. Siguen siendo un Ogro, un Burro y un Gato, es decir, manteniendo sus individualidades mejoraron y a los ojos del reino y la comarca son vistos de forma positiva, como líder, equipo, amigos.
Organizacionalmente, la gestión del recurso humano abarca, entre otras, la selección de personal, el identificar las competencias, realizar la medición y seguimiento en su desempeño y el desarrollo del recurso en las brechas evidenciadas, de forma objetiva, precisa, eficiente. Así como nuestros tres amigos desarrollaron sus competencias, con unas brechas iniciales muy claras y amplias, debe cada individuo generar su autodesarrollo. La objetividad, la madurez en cada uno es vital para identificar y aceptar sus competencias, sus brechas y poder autogestionar su desarrollo, ¨somos lo que queremos ser¨.
Espero ver pronto Shrek Forever After (4) para identificar si hay algún aporte nuevo a la evolución de las anteriores y por supuesto al tema que me atañe de medición de competencias.
Y en toda esta historia Uds. se habrán preguntado ¿y que pasó que no dijo nada de Fiona? está claro, detrás de todo gran hombre hay una gran mujer!
Blanca
No hay comentarios:
Publicar un comentario